¡Arriba los pueblos, abajo los megaproyectos!: Declaración de la V Sesión del Congreso de los Pueblos de Morelos

¡¡ARRIBA LOS PUEBLOS, ABAJO LOS MEGAPROYECTOS!!.

Los pueblos de Morelos se integran al observatorio internacional de los derechos humanos y de los pueblos, a la vez que establecen el acuerdo por la defensa del agua no solo como derecho humano sino como patrimonio de los pueblos; como parte del programa de defensa del territorio y la lucha contra los megaproyectos.

Reunidos en la comunidad de Moyotepec del municipio de Ayala, pueblos barrios y colonias, de Cuautla, Yecapixtla, Temoac, Jantetelco, Axochiapan, Tlatizapan, Jojutla, Zacatepec, Puente de Ixtla, Miacatlan, Temixco, Jiutepec, Cuernavaca, y Tepoztlán; para realizar la V sesión del Congreso de los Pueblos, rendir homenaje a Emiliano Zapata, la rebeldía de los pueblos, determinar acciones de defensa del agua y los derechos humanos de los pueblos.

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Palabras de Alejandro Vera

Muy buen día mujeres y hombres de Morelos.
Muy buen día moradores de los pueblos de Morelos. Muy buen día colegas universitarios.

Los invito a ponernos de pie para, guardar un minuto de silencio por todas las víctimas en nuestro estado y en nuestro país de la violencia homicida y de la violencia estructural.

Hagamos patente nuestra solidaridad, haciéndolos presentes en nuestro corazón. Muchas gracias.

Para la Universidad Autónoma del Estado de Morelos es un profundo honor el recibirlos hoy, –día proclamado por la Organización de las Naciones Unidas hace 45 años, como el día Internacional de la Madre Tierra–, aquí, en sus instalaciones, aquí en el espacio universitario.

En mayo del año pasado y como reacción universitaria al cobarde y artero asesinato de Dr. Alejandro Chao Barona y de su esposa Sarita Rebolledo, el Consejo Universitario convocó a

los Diálogos Políticos por la Seguridad Ciudadana y posteriormente, el Diálogo con los Pueblos de Morelos.

En este auditorio y constituidos como Asamblea de los diálogos de los Pueblos de Morelos, el 28 de agosto del año pasado, dimos a conocer a la opinión pública un pronunciamiento en el que entre otras cosas nos comprometíamos a:

–Convocar a un Congreso de los pueblos, comunidades, barrios, colonias y la comunidad universitaria a realizarse en los próximos meses.

–Convocar y realizar asambleas regionales preparatorias del Congreso.

Ocho meses después, podemos alzar la voz y con legítima satisfacción decir: ¡PRESENTES!

La Universidad Autónoma del Estado de Morelos, a través de la Secretaría de Extensión y su Dirección de Derechos Civiles, ha estado acompañando a los pueblos durante este periodo de tiempo, por iniciativa y a invitación de ellos mismos, para la organización de este trascendente Congreso, al cual le preceden tres asambleas regionales preparatorias realizadas sucesivamente en Alpuyeca, Ixcatepec y Amilcingo, en febrero y marzo pasados.

El acompañamiento participativo de la UAEM para la realización del Congreso de los Pueblos de Morelos, tiene como propósito enriquecer el permanente ejercicio de su responsabilidad social como una universidad pública, autónoma al servicio de las y los morelenses, lo cual necesariamente implica contribuir con sus organizaciones a generar, ampliar y consolidar espacios colectivos incluyentes desde los cuales podamos construir juntos, desde los márgenes, desde abajo, mano a mano, alternativas viables de desarrollo sustentable y compartido.

Fernando del Paso, un extraordinario escritor mexicano, decía hace algunas semanas en un homenaje que le rindieron: “…hoy también me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia.”

Y es sin duda ese “parece desmoronarse” lo que hoy nos moviliza y pone ante nosotros el reto de la organización, el reto de la movilización.

Hoy la recomposición del tejido social, pasa necesariamente por el fortalecimiento de la organización de los ciudadanos, por el fortalecimiento de la organización de pueblos y comunidades, por el volvernos a apropiar del poder que nos pertenece y que alevosa y arteramente nos ha sido expropiado.

El artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dice a la letra: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.”

En el 2005, Carlos Montemayor escribió: “…la cuestión fundamental planteada por el Ejercito Zapatista de Liberación

Nacional creo que es (…) profunda y clara: convocar al reordenamiento de la izquierda y del cambio social del país no desde la perspectiva de las cúpulas de poder, sino desde las bases sociales. Porque, en efecto, suelen olvidar los políticos que entre las élites de poder un país se ve diferente desde la realidad de los pueblos.”

Y en esta idea de Montemayor, que es coincidente con la de Ignacio Ellacuría (jesuita español asesinado en San Salvador en noviembre de 1989) cuando afirma: “…el lugar teórico adecuado para enfocar los grandes problemas sociales en orden a su interpretación correcta y su solución práctica es, en general, el de las mayorías populares.” Es que se debe ubicar la decisión de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos de estar lo más próximo posible, desde su especificidad universitaria, al proceso que ustedes están llevando adelante.

Acepten nuestro agradecimiento a su generosidad, y en verdad démonos la oportunidad de transformar cotidianamente los términos de nuestra convivencia.

Hasta hoy los poderosos, los que nos han expropiado el poder, los que nos quieren imponer su visión de las cosas, los que se autoproclaman poseedores de la verdad, lo han podido hacer porque nos han encontrado divididos, nos han encontrado fragmentados, porque han logrado sembrar en nuestros corazones la semilla de la envidia y de la desconfianza a nuestros próximos, a nuestros prójimos.

Han hecho efectivo aquello de “divide y vencerás” y sí que nos han dividido, y sí que nos han puesto los unos contra los otros y sí que nos han puesto a competir entre nosotros para quedarnos con las migajas que caen de sus mesas, y sí que han obstaculizado y lo seguirán haciendo, todo aquello que por la vía de la organización, nos puede permitir el recrear relaciones de fraternidad y de solidaridad.

Otra manera de obstaculizar nuestro organizarnos, nuestro movilizarnos, es haciéndonos caer en la tentación de abarcar mucho y apretar poco. Nos pegan aquí, nos pegan allá, nos pegan arriba nos pegan abajo y en ese asediarnos de manera permanente nos dispersan, hacen que perdamos el blanco, hacen que al atender un mil pendientes, no atendamos ninguno, y nuestra fuerza se diluya, se pierda.

Afinemos la puntería, “abarquemos poco y apretemos mucho”, seleccionemos con rigor y sobre todo, con generosidad para con quienes más carencias tienen, las batallas que daremos.

Tengo la firme convicción y estoy cierto la comparto con muchísimos universitarios, que el proceso que se inició el 28 de agosto de 2014 al constituirnos como Asamblea de Pueblos con la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y, que hoy tiene como escala este Congreso Estatal de los Pueblos de Morelos, es el proceso que nos permitirá construir nuevas realidades en y para Morelos.

Además de los asuntos que ya tienen agendados para este Congreso, dejo sobre la mesa algunas inquietudes.

Hay cuatro temas que tienen que estar siempre en el centro de nuestra conversación, de nuestro debate:

+ La necesidad de impulsar un nuevo pacto social que creé condiciones verdaderas para hacer frente a la desigualdad, la impunidad y la corrupción.

+ La necesidad de impulsar un modelo de convivencia social incluyente, respetuosa de la dignidad de la persona humana, fincado en una justicia verdadera y que erradique de raíz la violencia cultural, entre nosotros.

+ La necesidad de hacernos cargo de que con el auxilio de los múltiples y diversos saberes, tanto los cultivados en el universo de la academia, como los de la sabiduría de nuestros padres y abuelos y trasmitidos de generación en generación, impulsemos nuevas maneras de ocupar el territorio y conservar el agua, el viento y la tierra.

+ La necesidad de darnos la organización y las instituciones que respondan en verdad con justicia y dignidad a las necesidades de las mayorías, a las necesidades de quienes hoy viven y padecen en carne propia la violencia estructural provocado por el capitalismo salvaje, por el neoliberalismo.

Termino citando a los Subcomandantes Insurgentes Moisés y Galeano: “… la única forma de poner cabal la cuenta, es luchar para destruir el sistema capitalista. No cambiarlo. No mejorarlo. No hacerlo más humano, menos cruel, menos matón. No. Destruirlo totalmente. Aniquilar todas y cada una de las cabezas de la Hidra.

Y aún así faltaría, como aquí queremos, levantar algo nuevo y mejor: construir otro sistema, uno sin amos, sin patrones, sin mandones, sin injusticia, sin explotación, sin desprecio, sin represión, sin despojo. Uno sin violencia contra las mujeres, la niñez, lo diferente. Uno donde el trabajo tenga su paga justa. Uno donde no mande la ignorancia. Uno donde el hambre y la muerte violenta sean malos recuerdos. Uno donde nadie esté arriba a costa de que otros estén abajo. Uno razonable. Uno realmente mejor.

Entonces, y sólo entonces, las zapatistas –y los morelenses también zapatistas, añado– podremos decir que nuestra cuenta está cabal.”

Por una Humanidad culta, una Universidad socialmente responsable.

Palabras del Frente Popular Revolucionario

(Comunidad Proletaria “Gustavo Alejandro Salgado Delgado”, Ayala)

Compañeros: Muchas gracias por el espacio que nos abren a la comunidad proletaria que a partir del deceso de nuestro compañero y líder, luchador social reconocido por todos ustedes, comunidad denominada Comunidad Proletaria “Gustavo Alejandro Salgado Delgado”, del Frente Popular Revolucionario, que nos ubicamos en el Potrero de San Antonio, del cual tomamos posesión, a partir del 28 de septiembre, para cubrir nuestras necesidades de vivienda apremiantes. Esta comunidad proletaria está constituida, principalmente, por trabajadores agrícolas cortadores de caña, de ejote y de elote, que son la mano de obra que abastece a los ejidos de Villa de Ayala, Tenextepango y los cercanos.

Desde el 28 de septiembre que iniciamos nuestra lucha por la vivienda y el trabajo, y por recobrar nuestra dignidad indígena, hemos sido hostigados por las autoridades municipales y estatales. No contentos con el cruel asesinato de nuestro compañero y representante, Gustavo Alejandro Salgado Delgado, han seguido hostigando y amenazando por la vía verbal y escrita a nuestra comunidad. Ante ustedes, hacemos responsable al gobierno municipal y estatal de cualquier represión selectiva o masiva de la que pudiéramos ser sujetos.

Venimos a este espacio para manifestarles que también nosotros repudiamos el Proyecto Integral Morelos porque en los hechos representa la transformación radical de nuestras formas de vida, de organización y de sustento. Para nosotros, herederos del campo mexicano, el sustento está en labrar la tierra. No importa la explotación de la que somos sujetos es junto a ella que nosotros nos sentimos dignos e identificados. Por eso, repudiamos la intención del gobierno del Estado, de convertir al Estado de Morelos en un gran corredor industrial. No solamente por el atentado hacia nuestra Naturaleza sino a los seres humanos que de ella sobrevivimos. Nos unimos a la lucha de todos los pueblos de Morelos, de Tlaxcala y de Puebla, como lo hemos estado haciendo en los hechos, y los invitamos a unir nuestros esfuerzos.

Hacemos el llamado a construir la unidad en la acción, en lo orgánico y lo programático, con todos los espacios de lucha, locales, estatales y nacionales, para pasar de la defensiva a la ofensiva, por lo que proponemos que este proceso de pueblos se vincule a la Asamblea Popular Nacional con sede en Ayotzinapa, y que luchemos por una nueva asamblea constituyente que nos dote de una nueva Carta Magna en la que se bosqueje un nuevo orden social y un nuevo régimen de producción que nos saque de esta miseria en la que estamos todos inmersos. Llamamos a vincular los espacios estatales de unidad de Morelos, el Pacto Morelos, por la soberanía alimentaria y energética, la Asamblea de la Resistencia y este espacio de pueblos, para crear un gran frente único contra la política anti-popular de Graco y del gobierno federal y aliados en todos los estados.

Compañeros:: reciban una cordial invitación para que el día próximo 4 de abril se den cita en nuestro campamento, ya que en esa fecha realizaremos un acto político-cultural, a través del cual estaremos bautizando con el nombre de nuestro entrañable camarada Gustavo a nuestro campamento. Les pedimos a todos los colectivos y organizaciones que aquí están presentes enlazarse a través de los medios con nuestra representación o con nuestro comité municipal para registrar su participación.

El compañero Gustavo le perteneció al Frente Popular Revolucionario, fue uno de nuestros dirigentes nacionales que a lo largo de la República estuvo impulsando la lucha organizada de todos los explotados y oprimidos. Hoy, Gustavo, estamos conscientes, como Frente Popular Revolucionario, que se convierte en una bandera de lucha de todas las organizaciones, y esto, compañeros, les agradecemos. Porque nuestra organización le ha dado al pueblo de México, al pueblo de Morelos, y a la región Noreste, una bandera de lucha con uno de sus militantes más honestos y abnegados.

Compañeros: ¡Hasta la victoria siempre! ¡Que viva el camarada Gustavo Alejandro Salgado Delgado! ¡Que viva la lucha unitaria en Morelos! y ¡Que viva la lucha de la resistencia de los pueblos por una patria nueva! Gracias, camaradas.

Palabras de Don Saúl Roque

Muy buenos días, reciban un saludo desde la comunidad indígena de Xoxocotla, pero también, a la vez, formamos parte, –nos integramos a otros movimientos– estamos dentro del Consejo de Pueblos, también con contra del proyecto minero, del movimiento en contra de las concesiones mineras.

En fin, hay una diversidad de pueblos y de organizaciones que estamos inconformes ante todo este desastre que existe no tan sólo en nuestro Estado sino en nuestro país, por las políticas públicas que se están llevando a cabo y que están de común acuerdo con las grandes empresas y ellos, tal parece que sí, están organizados. Nosotros ¿estamos organizados? ¿Sí? ¿No? Entonces por eso nos hace falta la organización y por eso es importante este proceso de organización, a través de la consulta, de la organización de las Asambleas Regionales que se han venido haciendo para estar rumbo al Congreso de Pueblos, donde podamos establecer esa coordinación y esa organización para poder abatir todo el desastre que nos vienen ocasionando los funcionarios públicos, las empresas, que están acabando día con día nuestro patrimonio nacional.

¿De quiénes son los recursos que existen en nuestro país? ¿De los funcionarios?, ¿de las empresas? ¿o de nosotros, los pueblos? ¿De quiénes? Por eso tenemos que seguir defendiendo. No tan sólo ahorita; hemos pasado, en diferentes momentos, donde han establecido diferentes leyes estructurales que ha establecido el nuevo gobierno de Peña Nieto, y aquí también, a nivel local, con Graco Ramírez. No debemos permitir la imposición, el desastre, el despojo y adueñación de nuestros recursos naturales. ¡Tenemos que imponernos! ¡Nosotros somos la fuerza! ¡Somos los verdaderos dueños de esta nación! Y a nosotros nos compete defender lo que es nuestro.

A la vez de estar apoyando este Congreso de Pueblos también estamos apoyando a la iniciativa ciudadana de la Ley de Agua, donde muchas organizaciones también estamos defendiendo este principal recurso que es fuente de vida, que es una herencia de nuestra propia Naturaleza, y también una herencia cultural, de tradición, que tenemos nosotros los pueblos con respecto a defender la tierra, el agua, el aire, el fuego, que son los principales elementos que se tienen dentro del concepto de esta cosmovisión que tiene esta cultura de nuestros antepasados. ¡No debemos permitir todo este despojo de nuestros recursos naturales!

Los invitamos a que refuercen este Congreso de Pueblos; los invitamos a que refuercen, participen y se integren en la iniciativa de Ley del Agua de participación ciudadana; se van a hacer diferentes eventos para evitar a que se apropie, se adueñe, la iniciativa privada, del agua. ¡No debemos de permitirlo! Ya hay una propuesta de los compañeros de aquí, de algunas organizaciones de nuestro Estado, que participaron en la creación de esta Ley, el compañero Francisco fue uno de los que estuvieron presentes y llevaron a cabo esta iniciativa de Ley al Congreso de la Unión para que los diputados, que

supuestamente deben estar al servicio de nuestros pueblos y defender nuestros recursos, pues lo hagan. Pero no va a ser tan sólo con esa participación de ellos, si nosotros no nos motivamos y no reforzamos esta lucha por la defensa de nuestros recursos… Así es que la invitación está abierta, el compromiso debe de ser de todos. ¡No debemos de permanecer apáticos ante esta destrucción que se avecina si nosotros no hacemos nada!

Así es que en buenas manos están estos compromisos y ustedes van a representar la fuerza y los resultados que tengamos para el beneficio de las futuras generaciones que vienen más adelante. ¡Gracias!

Palabras de Javier Sicilia

Buenos días, muchas gracias.

Pues yo quisiera empezar por plantear algo que ya se nombraba: nuestros hijos asesinados, desaparecidos., nuestros muchachos, cada vez más…. Parte de la muerte, de la desaparición, o parte del crimen organizado o parte de los muchachos que están organizándose desaparecen o no van a encontrar oportunidades porque esta lógica del neoliberalismo, del capitalismo salvaje, que tiene su rostro en los megaproyectos, no quiere que estén. Yo quisiera abrir justamente con un minuto de silencio frente a 160 mil muertos, 30 mil desaparecidos, más los que se acumulen – quizá ya son más hoy–, 500 mil desplazados que nos dejó está guerra, porque hay un vínculo profundo entre el crimen organizado y los megaproyectos y la lógica gubernamental de vender los territorios de este país junto con sus recursos –no me gusta la palabra–, junto con su agua, con su aire. Aquí hay dos; ya se mencionó a Gustavo Salgado, pero también quisiera mencionar a José Luis Luna, oriundo de Amilcingo, desaparecido con los muchachos de Ayotzinapa. Yo quisiera, antes de dar mi palabra, que diéramos un minuto de silencio por todos los muertos y desaparecidos, en particular por José Luis Luna y Gustavo Salgado.

(Un minuto de silencio hacen todos los asistentes) Muchas gracias.

Pues un saludo del rector, que se está preparando para asistir al Congreso; estar allá en el inicio. Para mí pues es también, personalmente, como Javier Sicilia, como hombre de esta nación, de esta patria, como mexicano estoy muy orgulloso de estar en esta, pues esta larga marcha hacia el Congreso de Pueblos. Y, en particular, de estar en Amilcingo, un pueblo de grandes enseñanzas de la resistencia; Amilcingo es un paradigma para muchos, no sólo en Morelos sino en el país entero, en lo que es la dignidad de la resistencia; muchas gracias por el acogimiento, muchas gracias por acogernos aquí, en su casa, en este lugar, lleno de evocaciones de resistencia civil contra la barbarie.

Pues yo quisiera reiterar lo que ya se dijo en esta mesa; esta es la última Asamblea, en la región Oriente, rumbo al Congreso de los Pueblos que será el 22 de abril.

Doña Teresa dijo algo muy importante, al evocar a Zapata: yo creo que hay que recordarlo, Zapata no es un nombre, Zapata no sería nada sin la unión del pueblo, Zapata era el rostro de la unidad de un pueblo que se resistía a la destrucción de sus tierras; en ese caso y en ese momento por las haciendas. Ahora la destrucción es mucho más grave; ya hemos oído a los compañeros hablar de los diferentes rostros de esa destrucción. Ya no son haciendas, ¡ojalá fueran haciendas! Son los gasoductos, las termoeléctricas, son las carreteras, son la depredación absoluta através del rostro de un poder mucho más grande que las haciendas, y que tiene vínculos profundos con el capital internacional, y del crimen organizado, que forma parte de lo mismo. El proyecto neoliberal es un proyecto del uso de la tierra,

de la gente, para maximización de dinero, los transgénicos, todo lo que está en la lógica de la depredación, la lógica del fortalecimiento de estas empresas salvajes va en esta lógica: esta gente quiere reinar sobre un mundo de cadáveres, sobre un mundo de tierras arrasadas, sobre un mundo de fosas comunes, y de zombis. Yo creo que es el tiempo de detenerlo, como ya se dijo. Pero no lo vamos a detener –y por eso evocaba a Zapata, y lo que había dicho Doña Teresa–, porque esto no se va a detener si no nos unimos. Sí, discutamos liderazgos; los líderes no son más que servidores; deben ser constructores de puentes, gente que tiende redes, telares.. Hay líderes que disputan sus pequeños poderes, esos no son líderes. Zapata era el rostro de los pueblos, no el rostro de sí mismo, ni de su pequeño poder, por eso lo mataron. Yo creo que el compañero Gustavo, al que conocimos, que quisimos mucho y seguimos queriendo, era un líder en ese sentido del telar, un hombre de bajo perfil, pero que siempre estuvo tejiendo, construyendo puentes, y eso molesta. Los líderes que quieren representarse a sí mismos y subirse en los hombros de la gente no son buenos líderes. Tenemos que tejer, ser puentes.

Yo creo que, el Congreso, si logramos verdaderamente ponernos al servicio de todos, porque como ya lo dijo Roberto Ochoa: son los megaproyectos, es decir, son los rostros, son –para usar una imagen mitológica– las serpientes de la Hidra. Si no atacamos a la Hidra, y la Hidra es el capitalismo salvaje, cuyas serpientes son los megaproyectos, y no tomamos, imagínense el Zócalo lleno un día por todos los pueblos con la misma demanda: ¡Que se cancelen todos los megaproyectos!, lo vamos a lograr. Pero si nos dividimos, si creemos que el asunto de la termoeléctrica es uno y el asunto del gasoducto es otro, y el asunto de las carreteras es otro, ellos juegan con eso, con nuestra división, con la particularidad, con que cada uno está viendo una hojita del árbol, no está viendo el bosque, y ellos son el bosque, hay que ir sobre el bosque. Pero sólo lo vamos a hacer si vamos unidos, si decimos hoy que el dolor de la termoeléctrica es el dolor de los que vivimos en Cuernavaca, como también el dolor que están padeciendo directamente los de las carreteras o lo de los gasoductos es nuestro dolor, y viceversa. Si hacemos parte de cada uno de los megaproyectos nuestro propio dolor y juntos decimos ¡No! a la Hidra, a ese bosque de concreto, de megaproyectos, los vamos a detener. Pero si seguimos desunidos, si ese Congreso no nos va a llevar a tomar un día la plancha del Zócalo todos juntos, cientos y miles de morelenses, no vamos a detener esto.

Entonces yo, el Rector, la Universidad, que somos puentes también, estamos abiertos, donde se va a realizar el Congreso va a ser la casa, el lugar donde ustedes pueden llegar, como ahorita llegamos nosotros aquí. Si eso no nos permite una cohesión que nos lleve a un acto perentorio, concreto, para decirles ¡No!, y sentarlos a firmar ese ¡No!, pues estamos perdidos y entonces, sí, van a reinar sobre zombis, tierras arrasadas, cadáveres, fosas comunes. Ése es el gran reto, y yo agradezco el acogimiento, y les deseo que esta última Asamblea Regional de pueblos llegue realmente y apuntale hacia esa unidad que nos pueda llevar a parar esta monstruosidad.

Muchas gracias, un gran abrazo, muchas gracias.