La autonomía comunitaria

La autonomía comunitaria

Parte I

En los últimos tiempos se habla mucho de la autonomía de los pueblos, o de la autonomía de las comunidades; pero ¿qué es la autonomía?. ¿Se construye?, ¿se recupera?, ¿se inventa?, usted estimado lector ¿que se imagina? o ¿qué es lo que primero llega a su pensamiento cuando escucha hablar de autonomía?

Bueno, según el diccionario dice que la autonomía es: Facultad o poder de una entidad territorial, integrada en otra superior, para gobernarse de acuerdo con sus propias leyes y organismos.

Generalmente se piensa de la autonomía como un ejercicio libre de los derechos políticos colectivos; es decir, que se reconozca que los pueblos y comunidades originarios somos diferentes al conjunto de los mexicanos, que sin renunciar a ser mexicanos, queremos seguir ejerciendo nuestros derechos colectivos, así como los vivimos en la cotidianidad de nuestras comunidades. Pero se circunscribe este pensamiento únicamente  al entorno de la politiquería de los partidos políticos. Se olvida o se deja de lado la cuestión económica, la producción propia de los alimentos y enseres necesarios para la vida de los habitantes de cada localidad, porque en la medida que cada pueblo es capaz de producir sus bienes y servicios para el consumo interno y un sobrante para el consumo externo, tiene asegurada su sobrevivencia.

En Santa Catarina, la producción de maíz, asegura la alimentación de la población, al mismo tiempo que la venta de tortilla, masa, tamales, atoles, picaditas, quesadillas, representa un ingreso para las familias; aquí se produce y comercializa el pan de dulce, de sal, cocoles, el pan borrego  y los pasteles para los cumpleaños o festejos especiales, pan de muerto, las roscas de reyes; contamos con un taller fabricante de ceras y veladoras, los talleres productores de ropa, zapatos, huaraches; las peluquerías, estéticas; la gran mayoría de los negocios como  tiendas, ferreterías, paleterías, herrerías, internet, florerías, agroquímicos, carnicerías, molinos de nixtamal, papelerías, lavanderías, entre otros muchos más, son propiedad de personas originarias de la comunidad.

Si buscamos profesionales que presten servicios a la población de su pueblo, podemos encontrar obreros de la construcción, carpinteros, herreros, cocineros, electricistas, técnicos de electrodomésticos, mecánicos, plomeros, choferes, entre otros; de la misma manera contamos con jóvenes profesionistas que atienden a la población y no solo piensan en buscar un empleo en la ciudad, una buena parte de sus ingresos se invierten en la comunidad. Todo esto hace que haya una cantidad de dinero circulante al interior de nuestra comunidad, que permite reducir la dependencia del exterior, es decir generar su autonomía.

Parte II

La autonomía de los pueblos, las comunidades y los barrios, tiene como principio la capacidad de producir sus alimentos, sus utensilios básicos para el trabajo, los conocimientos para las actividades necesarias para la vida, la preparación de los profesionistas y los profesionales, vecinos y familiares.

Todo lo anterior genera una serie de relaciones sociales, no solo la familia nuclear sino la familia extensa, pero además es importante señalar la figura de los padrinos o los compadres los de grado o sin él, que son una parte del tejido social de los pueblos y que en cada localidad tiene sus formas particulares; es en este marco de las relaciones comunitarias donde la boda tradicional en Santa Catarina, con el baile del guajolote, el marrano, la leña y demás enseres que se llevan desde la casa del novio a la casa de la novia, son entregados en el altar y junto a la presentación de los miembros ambas familias que van a emparentar, es la forma de fortalecer las relaciones comunitarias, de hacer comunidad.

La comunicación de la población se realiza desde el idioma originario, los códigos propios de información. Así también juegan un papel fundamental las ceremonias a los vientos o de petición de lluvia, las creencias como: no pasar comiendo en las barranca, forman parte de nuestra manera de pensar.

Las mayordomías para las fiestas, -esta semana previa a la fiesta de Santa Catarina, al igual que en todas las localidades, se intercambian estandartes-; la forma de hacer la festividad al santo patrono; -es común encontrar gente de todas las localidades de los municipios vecinos, transitar por las calles el día 25 de noviembre, comer en dos o tres casas, ir a misa y en el mejor de las casos, quedarse a mirar el “castillo” por la noche-. A eso de las nueve, ya con la obscuridad, la población se reúne en el atrio de la iglesia y en las calles aledañas, para disfrutar de su “castillo”.

La medicina tradicional que complementa la actividad del centro de salud; ya que en la medicina comunitaria encontramos varias especialidades: “hueseros”, “sobadores”, “hierberos”, “limpiadores” o las curaciones para los “aires”; hay quienes han rescatado o aprendido otras prácticas de curación, para contar en los pueblos, con curadores del cuerpo y el alma.

 

Parte III

Cuando se habla de autonomía en los pueblos, comunidades y barrios, se comienza a tener clara la idea de lo que esa palabra significa, queda claro que no es algo que hay que inventar o que hay que importar desde otros lugares de México; sino que es algo que en Morelos, Tepoztlán y cada una de sus localidades, tenemos o practicamos desde hace décadas, que en algunos casos ya suman cientos de años.

La autonomía tiene como base nuestro territorio comunitario, comunal o ejidal; no solo las tierras, sino los territorios colectivos. En este territorio, podemos enumerar la gran diversidad de flora y fauna, producto de la cantidad de agua, el tipo de calor y viento, en cada comunidad. En estos espacios es que apareció el ser humano; la forma en que la gente se relaciona con todos los elementos que ahí se encuentran, crea una forma de pensar; la flora, la fauna, el agua, el sol, el viento y la tierra toman un significado en el pensamiento comunitario.

Estas ideas se expresan de diversas formas, en el modo de hablar, en las danzas, canciones, fiestas, ceremonias, rezos, vestimentas, la manera de sembrar semillas o de criar animales; los modos de producir e intercambiarlos alimentos basicos, los tiempos, lugares y materiales con los que se construyen las casas, se trazan calles y se edifican las comunidades.

En base a ese pensamiento y el cómo se expresa, nace la organización colectiva de la gente; esta organización se personaliza en las mayordomías, comisariados agrarios, comités de agua, de padres de familia, comités de tianguis, autoridades civiles y las rondas o policías de los pueblos. Estos comités, comisiones o autoridades se nombran en la asamblea general. La asamblea que reúne a la gran mayoría de los habitantes de una localidad para discutir, debatir, decidir, los asuntos que perjudican o benefician a la comunidad.

Estos elementos de la autonomía comunitaria son los que el mal gobierno está empeñado en destruir, para ello utiliza cada uno de los programas y el presupuesto de la política pública municipal, estatal o federal; así como un discurso de “beneficios a los pueblos”

Estimado lector, en su pueblo, colonia o barrio, ¿cuánto de autonomía se preserva y se practica? El reto actual es rescatarla y fortalecerla para reconstruir nuestra  patria nueva, hoy en manos de los grandes millonarios.

 

Guillermo Hernández Chapa

 

 

 

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