Palabras de Don Saúl Roque (Xoxocotla, Consejo de Pueblos de Morelos)

Sean todas y todos bienvenidos.

En primer lugar reconocer el apoyo de la Universidad Autónoma de Morelos para la organización de este proceso desde abajo, desde las comunidades y pueblos de Morelos.

Muchos y muchas de los aquí presentes nos hemos encontrado a lo largo de los últimos 30, 20, 10 años al norte, al sur, al oriente de Morelos.

Somos tercos, obstinados, somos herederos sin duda del movimiento más legítimo, más honesto y consecuente que dio a luz la revolución mexicana de 1910: el zapatismo. Esa sangre corre por nuestras venas, donde viven y perviven los movimientos jaramillistas, las luchas de los maestros democráticos, de la insurgencia sindical de los años setenta, de la creación de la colonia Rubén Jaramillo, de la fundación de la normal de Amilcingo, de la resistencia de Xoxocotla y Tepoztlán, de tantas y tantas luchas dadas por el pueblo de Morelos, en defensa de su territorio, su medio ambiente y los derechos humanos.

Pero también hay muchos que ya no están. Recordamos con dolor a nuestro hermano Miguel Ángel Pérez Cazales, originario de Santa Catarina en Tepoztlán, fundador del Consejo de Pueblos de Morelos y uno de los más aguerridos defensores del Texcal, asesinado por su tenacidad e inquebrantable voluntad de defender su tierra. Asesinado igual que su padre, Inocencio Pérez, por las mismas causas; quizás los asesinos sean los mismos, impunes hasta el día de hoy.

Recordamos hoy a Rubén Flores de Coajomulco, compañero también del Consejo de Pueblos, asesinado en su comunidad por los talamontes que depredan con la protección de autoridades ciegas y sordas a esta tragedia.

El legado de estos compañeros nos debe animar a seguir adelante. Hoy tenemos enfrente retos de gran magnitud que parecieran imposibles de enfrentar.

Nosotros por ejemplo, como Consejo de Pueblos de Morelos, como integrantes del Movimiento Morelense contra las Concesiones Mineras de metales preciosos, enfrentamos a una

empresa trasnacional, primero llamada Esperanza Silver y hoy denominada Alamos Gold, que ha obtenido del gobierno federal la concesión para explotar más de 15 mil hectáreas en los municipios de Miacatlan, Temixco y Xochitepec, afectando a la totalidad de pobladores y causando daños ambientales y a la salud publica irremediables e irreversibles.

Esa empresa ha logrado engañar a la mayor parte de los pobladores de la comunidad de Tetlama y desde ahí impulsa su proyecto de muerte, saqueo y depredación ambiental.

Nosotros en coordinación con investigadores, activistas y pobladores logramos frenar un primer intento por iniciar sus trabajos de explotación en las tierras que hoy nos reciben, pues han de saber que incluso Palo Bolero y esta zona están en el borde de los terrenos de explotación; sin embargo, esa empresa cuenta con miles de millones de dólares y seguirá intentando sobornar a autoridades federales, locales, ejidales y municipales para debilitar nuestra resistencia y aceptar dicho proyecto ecocida.

Necesitamos reforzar nuestra lucha y la Universidad de Morelos tiene ahí una gran tarea a nuestro lado.

Morelos es una tierra que se hermana con Guerrero, en nuestras comunidades, pueblos y colonias, los lazos familiares y de amistad entre morelenses y guerrerenses son enormes, hasta se dice que Morelos es el municipio más grande de Guerrero. Por ello estamos dolidos, profundamente dolidos y consternados por la tragedia de Ayotzinapa, pero estamos más fuertes y en pie de lucha ante el ejemplo digno, valiente e incansable de los padres y madres de los 43 muchachos levantados y desaparecidos, ellos no han dejado un minuto de luchar, de exigir justicia y verdad, su testimonios nos obliga, nos exige redoblar nuestros esfuerzos de acompañarlos y no dejarlos solos en su caminar contra la impunidad y el olvido.

En Morelos recordamos que aquí, a unos kilómetros de aquí, en Xochicalco, elementos del ejército mexicano, vestidos de civil, secuestraron y ejecutaron a Don Rubén Jaramillo y su familia un 23 de mayo de 1962.

¿Qué ha cambiado en México para que el Ejército no siga haciendo lo mismo?
¿Olvidamos la masacre del 2 de octubre en 1968?
¿La guerra sucia en Guerrero, en los años setenta, ahora que se ha revelado un telegrama del secretario de la defensa

Hermenegildo Cuenca, donde se autoriza la ejecución de los campesinos alzados contra el mal gobierno?

El pueblo tiene memoria y por eso nuestros hermanos de Ayotzinapa señalan la responsabilidad del Ejército en la protección a los delincuentes que levantaron a los 43 muchachos. La verdad no podrá ser escondida nuevamente como tantas veces, la justicia llegara y nosotros estaremos ahí para exigirla con los compañeros padres y madres de Ayotzinapa.

Hoy, estamos aquí reunidos, campesinos y toda la sociedad morelense acompañados por académicos y principalmente los jóvenes, jóvenes que son la semilla y la fortaleza del futuro que se vive mas adelante; por eso, tenemos que buscar caminos de organización que nos unan frente a los males que día a día vemos en nuestros pueblos y comunidades.

Sé que tendremos la capacidad y el sentido común, la generosidad y la disposición para caminar otra vez juntos en la defensa de la tierra, el agua, la vida, el medio ambiente, nuestra pasado y nuestro futuro. Nuestros hijos y nuestros nietos, que no nos avergoncemos ante ellos por no luchar, por no alzar la cara y el corazón ante la injusticia y la rapacidad capitalista.

Seguimos con la misma convicción con nuestros hermanos zapatistas para seguir respaldando los acuerdos de San Andrés Larráinzar y hacer valer el poder y la dignidad de los pueblos.

Bienvenidos todos y todas, nuestra madre tierra nos bendice y alienta.

¡Defendamos la tierra, el agua y el aire de los Pueblos de Morelos!

¡No a la explotación de oro y plata en las tierras de Zapata!

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