Palabras de Tonatiuh Quiroz

Buenos días compañeros, reciban un amigable saludo de bienvenida a esta tierra tepozteca.

Compañeros, las minas, las termoeléctricas, gasoductos, carreteras y demás proyectos de muerte, son los nuevos templos de la religión llamada progreso, lo que se va sacrificando lentamente y dolorosamente en esta religión es la naturaleza y con ella el tejido, la decisión, la unión, la vida de los pueblos. Los deseos de otros, los poderosos, los corruptos, los que pueden comprar consciencias, siempre han estado aquí al acecho de nuestro pueblo, sometiendo a los más débiles de dignidad, a los que no conocen o deciden hacer a un lado la historia de este territorio tepozteco.

La visión de políticos, empresarios y extranjeros que han contemplado nuestras tierras sagradas como catapulta para su progreso personal, se ha enfrentado a la resistencia de los tepoztecos que se han sabido organizar. En 1976, un teleférico desde la pirámide. En 1986, un periférico por la orilla de los cerros. En 1990, un tren escénico. En 1994, los tepoztecos decidieron una vez más enfrentar un megaproyecto que sería construido en sus tierras comunales: un campo de golf rodeado de hoteles y oficinas de lujo, resultado de una inversión millonaria. De esos días del no al club de golf, está el triste recuerdo del crimen hecho por órdenes del asesino Carrillo Olea hacia Marcos Olmedo, en la emboscada del 10 de abril. Ese 10 de abril de 1996 nuestro pueblo fue brutalmente golpeado. Niños, mujeres, hombres y ancianos fueron torturados por exigir, como ahora nosotros seguimos exigiendo, el derecho que cada uno de nosotros tenemos de conservar nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestros propios recursos naturales, a tener una vida digna, a no convertirnos en extraños en nuestro pueblo.

En este tiempo volvemos a levantar la voz y gritar que el mal gobierno siempre nos ha querido someter, nos ha querido quitar nuestra vida, la tierra. La ampliación de la autopista no es una autopista para nosotros, es un camino para las grandes empresas y la puerta de entrada a la perdición de nuestra identidad y la voz que tenemos como comunidad, e implica la destrucción de nuestros cerros, de una zona arqueológica, la violación a los decretos que protegen a perpetuidad esta zona natural.

Lo que mal inicia termina mal. Es el caso de este proyecto que ha sido un plan lleno de corrupción desde su inicio. Se ha podido frenar gracias a un amparo ambiental, pero sabemos que los corruptos intentarán seguir con su destrucción, pero también sabemos que nosotros somos los que, como dijo nuestro Rey Tepozteco, no nos creemos el sabor de la miel que nos ofrecen porque sólo es para empalagarnos, sabemos que los nuevos hijos del monstruo de Xochicalco sólo buscan el poder, cuando lo encuentran caminan entre los charcos de sangre de los sacrificados. Nosotros queremos que la comunidad tepozteca no se divida ni se deje cegar.

Podrán respirar resistencia cuando estén en estas tierras. Seguiremos inspirados por las historias y leyendas que nos platican nuestros abuelos, nuestros padres. A pesar de la violencia y depredación engendrada por el mal gobierno, sabremos resistir, porque para nosotros no cabe en nuestros sentimientos la muerte de nuestra tierra. Queremos que se respete la ley, que el gobierno que son nuestros representantes no sirvan a intereses particulares para pasar por encima de nuestros derechos que tenemos por ser pueblos. Que los pueblos sean escuchados y que los de arriba entiendan que con su progreso también están construyendo su exterminio.

Compañeros, la lucha sigue. Gracias.

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